lunes, 27 de agosto de 2012

MANUEL HUERGA, Director de cine


1º ¿Quién es MANUEL HUERGA?
Un autodidacta compulsivo, voyeur y con un ramalazo friki. La mayor parte de mi vida la invierto en aprender observando, coleccionando imágenes, leyendo, escuchando (escuchando música, pero también a las personas) y trabajando, sobretodo trabajando. Espero que así sea hasta el último día de mi vida.
2º ¿Cómo empezaste a interesarte por todo lo relacionado con el arte audiovisual?
Soy hijo único, de origen bastante humilde y mi madre me llevó al cine todos los domingos desde bien pequeño. En aquella época no teníamos ni tele, así que, aparte de leer, el cine se convirtió en mi primera escuela de la vida más allá del colegio. No es que tuviera una infancia infelíz, pero sí de recursos limitados. El mismo día que cumplía once años vi “2001: una odisea del espacio” y tuve algo así como una revelación. Del mismo modo que hay gente que lee toda vida pero nunca se plantean escribir yo hasta entonces me limitaba a ser un apasionado del cine, pero después de ver aquellas imágenes fascinantes me dije a mí mismo que quería hacer películas. Está claro que a los once años recién cumplidos no entendí un rábano de lo que pretendía explicar Kubrick, sin embargo aprendí algo que quizás es más importante: aquella película no tenía nada que ver con todo lo que había visto hasta entonces y de alguna manera entendí que con el cine se podía hacer todo lo que uno fuese capaz de imaginar, algo así como un juguete o una herramienta de infinitas posibilidades. Me dediqué en cuerpo y alma a hacer cine (en Super8, claro) para conocer su naturaleza, de qué estaba hecho, cómo funcionaba y cómo se podía llegar a hacer cosas como aquella que tanto me había deslumbrado.
3º Tienes una trayectoria profesional que da vértigo ¿Qué piensas cuando miras atrás a todos esos años y ves la infinidad de producciones y proyectos que has llevado a cabo?
No pienso mucho en eso, ni hago análisis ni cosas de ésas. Salvo mis primeros años de aprendizaje personal, básicamente viendo películas una tras otra en la Filmoteca y experimentando con el Super8, todo lo que he hecho después es fruto del azar de la vida, una cosa te lleva a otra del mismo modo que el viento mueve las velas de tu barco y te dejas llevar. El tiempo te va dando experiencia y paso a paso te sientes más preparado para lo que acontezca. Apenas he tenido tiempo de pensar en proyectos personales que en todo caso siempre se quedan a la cola. Me considero más bien como un carpintero o un arquitecto, alguien con un oficio al que le encargan trabajos y disfruto haciéndolos lo mejor que sé.
4º En 1983 nace TV3 época en la que diriges y realizas programas como “Estoc de Pop” ganador de un premio Ondas, “Arsenal” programa muy innovador en aquel momento y muchos más programas  que marcaron una época en TV3. ¿Qué te aportó la experiencia de trabajar como realizador y director todos esos años en televisión?

Aunque mi obsesión seguía siendo el cine, en aquella época de aprendizaje a finales de los 70 tuve la oportunidad de acceder precozmente a la tecnología del video y esto me valió para que me llamaran de TV3 como realizador. Era la primera televisión autonómica y todo estaba por inventar. Guardo muy buenos recuerdos por la gran libertad creativa que había en aquel momento para arriesgar y experimentar. Eso hizo posible aquellos programas, sobretodo Arsenal y Arsenal-Atlas, irrepetibles e impensables en la actualidad. Sólo he vuelto a tener satisfacciones similares cuando tuve el privilegio de llevar las riendas de BTV (Barcelona Televisió) entre 1997 y 2003. En ambos casos, el carácter heterodoxo de nuestro modo de entender la televisión topó con la imposición de criterios más convencionales y conservadores que truncaron proyectos que estoy seguro podían haber tenido un recorrido mucho más largo. 


 
5º Después vino una larga etapa de creación de videos y documentales como el de “Gaudí”, “Buñuel”, "L’espectador i l’esport"  y "El quadrat d’or", este último premiado en el festival de cine y video de Nueva York. Al igual que un escritor ¿sientes una necesidad personal por plasmar con imágenes lo que un escritor con palabras?

Si. La forma de expresarme en la que me siento más seguro es a través de imágenes. Desde mi primer Super8 siempre he tenido una cámara-lápiz  conmigo (en la actualidad se llama iPhone) y nunca he parado de captar imágenes fijas o en movimiento de todo lo que me rodea. Pero, como he dicho antes, siempre he trabajado sobre encargo y éstos trabajos que citas aparecieron porque alguien pensó que yo los podía hacer. En el caso de “Gaudí” por ejemplo, Paco Poch me presentó un guión para hacer un biopic para televisión. Yo no me veía rodando aquello y le propuse hacerlo como documental. El problema es que no existían imágenes de Gaudí así que decidimos inventarlas en el más puro estilo “Zelig” de Woody Allen. Creo que es el primer falso documental de este país. Lo que intento siempre es apropiarme del reto, convertirlo en algo personal aunque la iniciativa venga desde fuera. Yo no decido el “qué” pero sí el “cómo”. Y ahí es donde me crezco, porque los desafíos “me ponen”, necesito la dificultad para motivarme, y en el fondo es una excusa para aprender. En cada nueva cosa que hago aprendo algo, o mucho, ya sea por la inmersión personal que debo hacer sobre el tema o por los compañeros de viaje con los que llevo a cabo el trabajo, ésa familia que se forma entre actores, ayudantes y equipo técnico, cuyas experiencias me enriquecen todavía más. Sin ése aliciente es difícil que me sienta motivado.

6º ¿Dónde te sientes más cómodo dirigiendo un documental o un largometraje? ¿Son canales de expresión diferentes para ti?

Evidentemente son géneros distintos, pero yo no cambio de chip puesto que mi relación con el medio siempre es la misma. Además, tanto en el caso de “Gaudí” como en el de “Macià contra Companys” que realicé recientemente, casi podríamos hablar de transgénero. Al final todo confluye en una mesa de montaje, y es allí donde me siento más fuerte y donde saco lo mejor de mí mismo. Para mí ésa es la parte más parecida a la del escritor porque el montaje es la forma de escribir del cine. El modo de obtener las imágenes puede variar ligeramente pero al final lo que importa es la manera como estructuras lo que has rodado. Los planos y las secuencias se conjugan igual que las palabras, las frases y los párrafos. Pruebas, cambias, corriges, repites, vuelves a empezar, etc., igual que en todo proceso creativo. 

  
7º El 1992 fue un año mágico para Barcelona. Llevaste la dirección de las ceremonias de inauguración  y clausura de los juego olímpicos de Barcelona. Fueron los juegos mejor organizados y más espectaculares de la historia según los medios ¿Como viviste el momento y que supuso para ti ese reto?
Ésa etapa se la debo a Pepo Sol, gran amigo ya fallecido y productor, que confió ciegamente en mi en todo momento. Me ofreció el trabajo el mismo día que nació mi hija María, en un momento en que yo estaba a dos velas (dicen que los hijos traen un pan debajo el brazo). Empecé de ayudante de Bigas Luna, pero cuando se marchó para dirigir “Jamón Jamón”, Pepo me puso al frente sin titubear. Aquello no era ni cine ni televisión, era una especie de arte total de dimensiones  faraónicas. No hace falta decir lo que supuso para mi aquél desafío. Aprendí lo que no está escrito y lógicamente amplié mi radio de acción profesional hacia terrenos escénicos y en organización de toda clase de eventos. Sin embargo, aquel mismo año todavía tuve tiempo de llevar a cabo uno de los pocos proyectos personales que he podido hacer, "Las variaciones Gould", gracias a la coincidencia con el décimo aniversario de la muerte del pianista Glenn Gould. Una idea, o más bien un deseo, que tenía desde hacía tiempo se convirtió de repente en un encargo con carácter de urgencia para poder ser emitido por la cadena Arte en la fecha precisa del aniversario. Creo recordar que no tuve mucho más de un mes para realizarlo, pero obtuvimos un segundo premio en el Middem en Cannes.

8ª "Antártida" fue tu primer largometraje en el 1995 protagonizado por Ariadna Gil y Carlos Fuentes. ¿Era una asignatura pendiente el salto a la gran pantalla? ¿Cómo fue la experiencia?
Pues sí, más de veinte años después de mis primeros pinitos en Super8 me llegó la oportunidad de hacer un largo. Visto así se podría decir que ya estaba sobradamente preparado para el salto, pero mis sensaciones eran más bien las de un principiante. El productor Andrés Vicente Gómez y el mismo Pepo Sol me ofrecieron carta blanca para hacer una película y aquello, aunque parezca extraño, me cogió desprevenido, agotado después de hacer las ceremonias, y lo que es peor, sin ninguna idea en la recámara. Tardamos casi un año en ponernos de acuerdo sobre el proyecto (incluído un intento de remake de  "The Naked Kiss", de Sam Fuller!), hasta que un tipo dejó caer en mis manos la primera novela de Francisco Casavella, "El triunfo", de la cual era propietario de los derechos. Y en verdad era la historia perfecta, una tragedia shakesperiania en los arrabales de la Barcelona pre-olímpica. Lamentablemente aquél hombre puso un precio y unas condiciones inaceptables por la cesión de los derechos, de modo que decidimos encargar a Casavella un guión original. Así nació "Antártida".
Siempre he asumido las carencias y defectos de mi primera película porque en ningún momento se me cuestionó el estilo que quise darle ni padecí estrecheces en recursos y medios. Ciertamente la película tiene momentos maravillosos y realmente inspirados de los que me siento orgulloso, pero otros rechinan notablemente. Acostumbrado a la inmediatez de la televisión y del video, el proceso cinematográfico me resultaba lento y farragoso hasta el punto de que al final del camino uno se da cuenta del peso que tienen determinadas decisiones que has tomado casi tres años antes y de que si pudieras volverías a empezar de otro modo. Un escritor, o un pintor, puede revisar, reescribir y corregir infinitamente, pero en cine eso no es posible. Cada paso es definitivo y no tiene marcha atrás. Por resumir, aprendí a pre-visualizar y a anticipar con mucha mayor precisión todos y cada uno de los elementos que conforman el complejo funcionamiento de una película, desde el guión hasta el montaje final. Y a decir verdad, siempre me quedó clavada la espina de no poder rodar "El triunfo" que, por cierto, dirigió finalmente Mireia Ros en 2006. 
 
9º Precisamente en 2006  llegó tu segunda película “Salvador” siendo premiada en varios certámenes entre ellos un premio un Ondas y un Goya. Muchos que la vimos nos conmovió y nos hizo pensar que era  mucho más que una película. Tuvo que  ser algo muy especial dirigir Salvador ¿cierto?
De nuevo un encargo. Jaume Roures, a quien ya conocía pero no veía desde los primeros tiempos de TV3, me propone de sopetón, en una comida que habíamos concertado para hablar de temas relacionados con el Forum 2004, “la” película sobre Salvador Puig-Antich, basada en el libro “Cuenta atrás” de Francesc Escribano. Todavía con mi piel de gallina sobre la poderosa carga emocional y el significado de aquella proposición, me confesó que yo no había sido su primera opción, pero que no había encontrado suficiente interés y receptividad en sus tanteos previos. Ésta vez, para mí, el reto ya no era tanto confiar en mis aptitudes como director (supuestamente mejoradas después de la experiencia de “Antártida”), sino la responsabilidad de llevar a buen puerto la historia real de todo un símbolo de la lucha contra la dictadura, el último preso político, militante del M.I.L. (Movimiento Ibérico de Liberación) ejecutado mediante el macabro procedimiento del garrote vil, la madrugada del 2 de marzo de 1974. Yo tenía entonces 17 años y aquél episodio despertó crudamente mi conciencia política. Así pues, en esta ocasión estaba manejando un material que formaba parte de mis recuerdos y de la memoria colectiva de mi ciudad y de mi país.
Junto con Lluís Arcarazo, el guionista, y el propio Jaume, durante un año mantuvimos encuentros con todos los testimonios directos de aquellos tiempos para asegurar la credibilidad de la película y darle el enfoque adecuado. Era un proyecto ambicioso en medios y reparto (visto ahora, literalmente el sueño de cualquier director) porque había una clara vocación de hacer llegar aquella historia al mayor número posible de espectadores.
Acusado de la muerte de un policía en el transcurso de un fuego cruzado demasiado confuso para sacar conclusiones, Salvador fué condenado a muerte tras un juicio que, además de ilegal estuvo rodeado de toda clase de irregularidades. Pocos meses antes, y estando ya en prisión, ETA asesinó a Carrero Blanco, lo cual le convirtió en el chivo expiatorio de un régimen sediento de venganza. Era importante no sólo contribuír a la infatigable lucha de las hermanas por la revisión del caso, sino también dar a conocer a las nuevas generaciones cómo era éste país hace poco más de treinta años, además de ser un claro alegato contra la pena de muerte. Y mientras escribo ésto no puedo evitar pensar en la involución a la que estamos asistiendo hoy día viendo surgir de nuevo aquellos fantasmas de un pasado que nunca debería volver. 
10º Eres una persona muy ligada también a la música ¿Qué tal la experiencia con Jorge Drexler en el documental “Un instante preciso” que recoge parte de la gira del cantautor?

Es uno de los trabajos más agradecidos que he hecho. El personaje es tan expresivo cuando habla (y lo hace por los codos) y cuando canta, que todo se desarrolló con una fluidez pasmosa. Le pedí que se olvidara de la presencia de la cámara, como si ésta fuera invisible. Un documental cuyo guión lo escribió el azar, con la única premisa de grabarlo en blanco y negro (algo que siempre hago cuando me dejan) y que refleja claramente el estado de gracia permanente de este hombre en un 'instante preciso' de su vida. Para mi gusto, también es de los trabajos mejor montados que he hecho, junto a mi inseparable montador Pablo Montes.

11º ¿Algún día veremos alguno de tus proyectos con un artista que sabemos admiras Bruce Springsteen?
Soñar es gratis, pero creo que ya es un poco tarde. Me habría encantado hacer algo parecido como lo que hice con Drexler, a su vez inspirado en el “Don’t Look Back” de Pennebaker sobre la primera gira de Bob Dylan en Inglaterra, o “In Bed with Madonna”. El documental musical es un género en el que me siento como pez en el agua y hay un buen puñado de músicos a los que seguiría de gira al fin del mundo. De todos modos puedo decir que he tenido a Bruce media hora delante de mi cámara grabando una entrevista que le hacía Manel Fuentes.
12º Entre tus últimos trabajos hemos podido ver “Son & Moon” sobre la vida del astronauta Michael López-Alegría en la Estación Espacial, la ya mencionada “Macià contra Companys” y el magnífico documental "Pepe & Rubianes" ¿Cómo surgió la idea de este documental?
Ésta vez Roures me pidió que pensara algo para recordar a Pepe Rubianes, puesto que tenía la sensación de que su figura había quedado ensombrecida e injustamente recordada tras su prematuro fallecimiento y sobre todo, por aquellas declaraciones contra la España fascista por las que recibió amenazas, denuncias y toda clase de reacciones violentas. Todos sabemos que Rubianes no tenía pelos en la lengua y la admiración que cosechaba reposaba en buena medida en el ejercicio de una libertad de expresión sobre lo que muchos pensamos y pocos se atreven a decir en público (no quiero ni imaginar lo que estaría diciendo en éstos momentos).
La idea de cómo abordar éste homenaje me vino después de asistir a una cena en la que sus amigos más cercanos, autodenominados 'viudas de Pepe Rubianes', se reúnen con regularidad para recordarlo y reír, o llorar, con sus anécdotas, sus viajes o sus últimos padecimientos. Por supuesto, éstos amigos son por sí mismos un espectáculo  porque pertenecen al mundo del teatro, del humor o de la música. Aquella cena me pareció tan divertida y entrañable que pensé que lo mejor era repetirla, un poco en el estilo de la secuencia inicial de "Broadway Danny Rose" de Woody Allen. Y así lo hicimos, con cinco cámaras y dando rienda suelta a los comensales para que entre todos se fuera dibujando el retrato del personaje, con sus luces y sus sombras, sin buscar la adulación ni sentimentalismos. Un retrato crudo y divertido, espontáneo y sincero sobre un amigo genial, provocador e irrepetible.
 
13¿Tienes nuevos  proyectos a la vista?

Ahora mismo estamos trabajando en un documental un poco ‘transgénero’ sobre Barcelona, que grabamos a lo largo de un año en formato estereoscópico (3D) y que tiene la particularidad de que parecerá hecho en un solo plano secuencia desde el principio hasta el final. Esta vez el reto no está nada mal puesto que utilizamos una tecnología tan nueva y sofisticada que algunos trucos y artilugios prácticamente los tenemos que inventar, o, en su caso, acabar de desarrollar con empresas especializadas. Soy consciente que el 3D tiene todavía muchos detractores, pero lo que ocurre es que se trata de un lenguaje nuevo que requiere empezar desde cero, del mismo modo que el cine sonoro tuvo que re-inventar la forma de plantear y rodar las películas. Gafas aparte, el rechazo hacia el 3D a menudo está plenamente justificado por el hecho de que la mayoría de las películas no tienen en cuenta la necesidad de adaptarse a un nuevo medio con sus propias reglas del mismo modo que también abre nuevas y fascinantes posibilidades. Para mí, el 3D no es sólo lanzar flechas al espectador, y creo que tiene que ver más con la posibilidad de hacer experimentar a la audiencia la sensación de vivir una realidad paralela completamente inmersiva. Y ésto también es válido para el sonido, que también estamos trabajando en el mismo sentido. 

 14 ¿Cómo ves el mundo cinematográfico en la actualidad en España? ¿Alguna película que nos quieras recomendar?

El actual gobierno del PP está desmantelando toda la industria cultural, y el cine forma parte de ella. Si hasta ahora había sido un sector inestable, basado en unas cuantas celebridades y en mucha subvención de irregular eficacia, decir que en la actualidad lo veo negro es poco. Si se están cargando sin miramientos cosas tan sensibles como la sanidad y la educación pública, es evidente que, para ellos, la cultura todavía es más prescindible (a excepción de los toros, claro), y lo más probable es que el cine que nos espera sea bastante rancio si no descaradamente propagandístico. Solo nos falta que vuelva el No-Do!

Sin embargo, y mientras ésta gente no invente nuevas medidas represoras, veo un gran potencial en fórmulas alternativas para sacar adelante proyectos, como por ejemplo el 'crowfunding' y sobretodo en el siempre creciente potencial de internet. De todos modos, el lenguaje audiovisual ya estaba cambiando hace tiempo, y con o sin PP, la forma de entender 'el cine' también pasa por enormes transformaciones, sobretodo en su forma de difusión. En éste orden, Internet, la televisión, y cada vez menos el video doméstico, compiten de forma salvaje con las salas de cine que prácticamente sólo son rentables exhibiendo blockbusters con palomitas.

15 ¿Qué le pedirías al futuro?
El futuro es ahora más incierto que nunca. Vivimos momentos cruciales y nadie está a salvo de los cambios que se avecinan y que muy probablemente van a ser traumáticos. Y no me refiero únicamente a España. Me preocupa especialmente el mundo que dejamos a nuestros hijos en particular y a las generaciones venideras en general. Hace falta un nuevo “ismo” que acabe de una vez por todas con la injusticia, la corrupción, el hambre y las guerras, y que recuperemos una convivencia equilibrada con el planeta y con las especies que habitan en él. Así que yo le pediría al futuro que haga realidad la utopía. 
 
Preguntas rápidas:
Una ciudad? Barcelona
Una sensación? Todas las que me ofrecen los cinco sentidos cuando se manifiestan en forma de placer.
Un color? Leds RGB con controlador (millones de colores) :)
Un olor?  La India.
Animal preferido? Mi relación más íntima con un animal fue con un gato negro llamado Mishima. Ya hace años que murió. Siempre he dicho que si no puedes cuidar debidamente un animal de compañía es mejor no tenerlo. No le abandoné ni tuvo malos tratos, simplemente lo trasladé a una vivienda donde tuvo una vejez mejor que la que yo le podía ofrecer. Me entiendo mejor con las plantas y el huerto de mi terraza, a pesar de que dan infinitamente más trabajo que un gato!
No te gusta que? No me gusta lo que está pasando.
Nunca pudiste? Conocer a Kubrick :)

Crees en vida extraterrestre? Sí, pero siempre relativizando lo que entendemos por vida. El Universo es demasiado grande y con infinidad de variables como para pensar que no “existe” nada más.
Un momento? La flecha de Rebollo.
Una comida? La receta del conejo que hacía mi madre y que ahora, poco a poco, voy consiguiendo igualar.
Una película? Después de lo dicho sobre 2001 la respuesta es obvia. Me gusta demasiado el cine como para quedarme con una sola película, pero por destacar algo puedo decir que sigo muy impresionado con El árbol de la vida.
 Un actor? De Niro, a pesar de que últimamente me desconcierta bastante, para mi será siempre, o especialmente, el Jake La Mota de “Toro Salvaje”
Un deseo? Me remito a la última frase de la pregunta 15.

                     
               http://www.manuelhuerga.com

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